Los astrónomos están acostumbrados a finales dramáticos. Cuando una estrella masiva muere, suele explotar en una espectacular supernova, brillando brevemente más que toda su galaxia. Sin embargo, en la cercana galaxia de Andrómeda, una estrella gigante parece haber tomado un camino muy diferente. En lugar de explotar, se desvaneció silenciosamente y colapsó en un agujero negro.