Creado un termómetro lo suficientemente pequeño como para medir la temperatura de una sola célula viva, e incluso de regiones celulares concretas, como el núcleo. Los nanosensores están fabricados con pentaceno —una cadena de cinco anillos de benceno— incrustado en diminutos fragmentos de cristal recubiertos con un polímero compatible con las células. Los sensores se basan en una propiedad cuántica llamada espín, que hace que brillen cuando son excitados por láseres y microondas, un brillo que cambia en función de su temperatura.