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null Los hipopótamos usan protector solar

El hipopótamo es un mamífero semiacuático de gran tamaño que abunda en ríos y lagos del África subsahariana. Es un animal agresivo cuyas dimensiones y comportamiento suscitaron el interés del ser humano hace muchos años. El historiador Plinio menciona que, cuando estos animales engordaban demasiado o se encontraban enfermos, se herían deliberadamente hasta sangrar. Los médicos egipcios razonaron que algo beneficioso habría en este comportamiento porque el hipopótamo parecía encontrarse mejor al expulsar sangre, por lo que aplicaron lo mismo a sus pacientes humanos. Esta observación es considerada por muchos como el origen de la sangría, práctica médica utilizada durante siglos. En realidad, la piel del hipopótamo se torna rojiza a poco de salir del agua, sin necesidad de lesiones, lo que algunos interpretaron como que los hipopótamos sudan sangre. Pero el color rojo no se debe ni a sangre ni a sudor. Este animal, de muy escaso pelaje y piel gruesa, dispone de glándulas que excretan un líquido viscoso que pronto adquiere color rojizo y da lugar a la confusión.

La naturaleza exacta de esta excreción era desconocida hasta principios de siglo. No es de extrañar, pues habida cuenta de la agresividad del animal hay que ser audaz e interesado en el tema para tomar suficiente cantidad de muestra que permita análisis concluyentes. Pero la investigación no conoce barreras, y un equipo japonés logró aclarar el tema. Durante meses obtuvieron muestras frotando con papel absorbente la piel de hipopótamos recluidos en un zoológico. El producto recogido resultó de difícil manejo, pero finalmente demostraron que el color rojo de apariencia sanguínea se debe a la presencia de dos ácidos orgánicos. Al más abundante lo llamaron con evidente lógica ácido hiposudórico y al otro norhiposudórico. Estos dos compuestos reaccionan en el aire y originan polímeros coloreados, causantes de las observaciones mencionadas. Lo interesante del asunto reside en las propiedades de esa excreción. Su propósito no es la termorregulación, como ocurre con el sudor humano, sino el hecho de que el líquido viscoso absorbe la peligrosa radiación ultravioleta y actúa como un protector solar. Se demostró, además, que el producto tiene actividad bactericida y protege de infecciones a los hipopótamos, un peligro muy real por las heridas superficiales y el hábitat. Aunque se ha investigado el empleo del producto como protector solar y como bálsamo labial para el ser humano, hasta ahora no se ha considerado de interés comercial.   

          Los seres humanos seguiremos adquiriendo y empleando protectores solares. A los hipopótamos se los proporciona gratuitamente la sabia Naturaleza.