Durante todo el siglo XIX la forma del espectro de energías de la radiación del cuerpo negro mantuvo en vilo a los físicos de Alemania e Inglaterra. Un cuerpo negro es una cavidad con paredes ennegrecidas mediante polvo de carbón, que se mantiene a una temperatura dada T, y que solo tiene una pequeña abertura para dejar escapar la radiación electromagnética (EM) que se produce en su interior. La radiación está producida por los saltos de los electrones de los átomos de carbono de su superficie de unos niveles de energía a otros, pero en la época de Planck la idea de átomo era aún una entelequia, y Planck habla en sus trabajos de «resonadores», sin especificar qué puedan ser éstos, pero se deduce que los considera dipolos eléctricos capaces de absorber y emitir esa radiación EM.