Columnas
El ratopín, o rata topo desnuda, es un roedor subterráneo africano que vive en Etiopía, Kenia y Somalia. Por su tamaño y su similitud con otros roedores no debería de vivir más de dos años, sin embargo, su esperanza de vida supera los cuarenta.
Esta longevidad excepcional ha llamado la atención de los científicos y el conocimiento de su biología podría ser clave, no sólo para retrasar el envejecimiento o mejorar la fertilidad en humanos, sino también para tratar enfermedades como el cáncer o los accidentes cerebrovasculares.
Además de ser el único mamífero de sangre fría, el ratopín es capaz de sobrevivir sin oxígeno durante mucho tiempo. Si el cerebro humano empieza a morir al cabo de un minuto por falta de oxígeno, este roedor puede sobrevivir hasta cinco horas sin aire. Así cuando el oxígeno se agota, sus células cerebrales dejan de quemar glucosa como fuente de energía y utilizan fructosa, a través de un proceso metabólico que hasta ahora parece que solo era utilizado por las plantas. Este descubrimiento podría ayudar a diseñar nuevas estrategias para restaurar lesiones asociadas a infartos cerebrales y enfermedades cardíacas.
Socialmente se comporta como las abejas y las hormigas. En la colonia viven de uno a tres machos que se reproducen con una reina y, si esta muere, será otra hembra la que asuma su rol para así dar continuidad a la colonia. Curiosamente, la hembra del ratopín pueden reproducirse durante toda su vida ya que no deja de producir óvulos. Conocer como estos animales son capaces de proteger la función ovárica podría ayudar a tratar la infertilidad en humanos.
Pero quizás, lo que más ha llamado la atención de este pequeño roedor es que no muera por envejecimiento y que sea completamente resistente a cualquier tipo de cáncer. Esto no significa que sea inmortal, la depredación y las enfermedades infecciosas son sus principales causas de muerte. Desentrañar los misterios del ratopín podría generar grandes avances en el tratamiento del Alzheimer o del cáncer.
Da la sensación de que, habitando en el subsuelo africano, el ratopín ha encontrado la Cueva de las Maravillas, donde dice la leyenda que Aladino encontró la lampara mágica, y que el genio le concedió tres de los deseos más codiciados por los humanos: no envejecer, no padecer infartos o cáncer y mantener una actividad sexual constante durante toda nuestra existencia. Si como humanos pudiéramos pedirle algo a la evolución, diríamos como José Mota ¡no te pido que me mejores lo del ratopín, sólo iguálamelo!