De cara al avance de múltiples crisis, el papel de la ciencia para la política debería ser fortalecido entendido no sólo como aquella que busca informar el proceso de toma de decisiones de los gobiernos, sino como la que además se dirige a informar, empoderar y movilizar a todos los actores sociales con la finalidad de generar soluciones basadas en alianzas, colaboraciones y diálogo.