Los eclipses totales convierten durante unos minutos el cielo en un laboratorio excepcional. Al desaparecer el brillo del Sol, los científicos pueden observar la corona solar y estudiar también cómo responde la naturaleza a una oscuridad repentina. En 2026, el proyecto internacional NATE aprovechará el fenómeno para probar instrumentos y preparar la red de telescopios que se desplegará durante el eclipse de 2027. Al mismo tiempo, Ecoeclipse escuchará el paisaje para descubrir cómo reaccionan aves, insectos, anfibios y murciélagos cuando el día se transforma, de forma inesperada, en noche.