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Cleopatra, reina de Egipto, tenía cualidades muy diversas que le permitieron cautivar a personajes como Julio César y Marco Antonio. La Historia Natural de Plinio el Viejo relata una curiosa argucia que describe bien la habilidad de esta famosa reina. Marco Antonio, por aquel entonces su amante, gustaba de banquetes extravagantes y todo tipo de lujos. Cleopatra le apostó que gastaría 10 millones de sextercios en una sola cena. Llegado el momento, la reina organizó un cena espectacular y lujosa pero el militar romano se burló señalando que era lo habitual, con un costo muy inferior a lo apostado, y por tanto él era el ganador. Cleopatra tomó entonces una enorme perla de uno de sus pendientes, la sumergió en un recipiente que contenía vinagre y, tras disolverla, bebió el contenido. Según Plinio pretendió repetir la operación con la segunda perla de sus pendientes, pero no lo hizo a instancias del romano que actuaba como juez y la proclamó indiscutible ganadora.
Esta historia sobre beber perlas disueltas como señal de ostentación o por discutibles razones médicas tiene antecedentes, pero la cuestión principal es si puede considerarse como cierta. Las perlas contienen un alto porcentaje de carbonato cálcico y desde el punto de vista químico tienen que disolverse en los ácidos, dejando un pequeño residuo de material orgánico. El vinagre contiene ácido acético, que es un ácido débil, por lo que aun considerando que los vinagres que entonces se empleaban en Egipto lo llevaban en abundancia, la historia no pudo desarrollarse tal como la cuenta Plinio. Una reacción química depende de su factibilidad, pero también de la velocidad con la que transcurre. Dadas las características físico-químicas de la perla, en este caso el ataque químico es lento. La velocidad de la reacción aumenta si la perla se pulveriza y el vinagre se calienta, pero aún así se requiere algún tiempo. Algunos dicen que quizás Cleopatra la ingirió prácticamente entera o sus sirvientes emplearon líquido caliente y trucaron de alguna forma la ingesta. La anécdota está recogida en obras de arte y literatura y sugiere que Cleopatra probablemente sabía algo de química, o mas bien estaba asesorada por sus sirvientes con los conocimientos que se tenían en Egipto. En todo caso, no es recomendable que los lectores de esta columna que dispongan de alguna perla traten de comprobar la veracidad de lo aquí relatado pues, aunque no se disuelva por completo, el objeto perdería al menos una parte de su belleza.