Actualidad Científica

null José Warleta Carrillo sobre D. Juan de la Cierva Codorníu, por José Antonio Postigo Pascual

Estas líneas son un a modo de Apropósito dentro de los aniversarios que debemos celebrar. Ahora Recordamos y celebramos de una vez a dos grandes de la aeronáutica universal y española: Juan de la Cierva y Codorníu, y a don José Warleta Carrillo (ver dossier de los aniversarios y todo mi libro). Otra nota más de José Warleta Carrillo Contando con la inmensa grandeza científica y creativa de Juan de la Cierva y Codorníu   Reseña Warleta en su libro, citado repetidamente, el resultado final de la 3ª conferencia de La Cierva en la Royal Aeronautical Society [róyal aeronóticol sosáieti] (Lo tomo de mi libro, páginas 55-56). 3ª Conferencia (1935) Titulada: New Development of the Autogiro, by Senor Juan de la Cierva, Fellow R.Ae.S / Nuevos desarrollos del Autogiro, por el señor Juan de la Cierva, Miembro de la R.Ae.S. / Journal, pág. 1125. [Según el propio Warleta, la Real Sociedad Aeronáutica inglesa, históricamente estudiaba con lupa (de grandes aumentos) la personalidad, y los niveles de conocimientos, y la calidad de las aportaciones a la aeronáutica de aquellas personas a las que quería admitir como socios, o a las que decidían otorgarles alguno de sus reconocimientos o condecoraciones, como las Medallas de Plata o de Oro …, y a nuestro La Cierva le distinguieron con 3 Categorías de honores: Socio; Medalla de Plata y Medalla de Oro, ésta a título póstumo (1937)].   Estos textos del Journal, relativos a la tercera conferencia que Juan de la Cierva impartió, otra vez por invitación de la Sociedad, son de una densidad de contenido, humano, humanista y científico, que se me hace imposible sintetizarla, y es por esto por lo que, afortunadamente para la Historia, no me queda más remedio que traer a colación unas líneas de Warleta con las que, a partir de la página 267 de su libro, Autogiro, hace una especie de recensión de la Tercera. Me alegro mucho cada vez que leo el texto original del Journal, pues me reafirma en la sensación de que fue un puro y exquisito “broche de oro” (año 1935) a su maravillosa carrera creativo-científica, y perfectiva, y divulgativa, y didáctica; he leído detenidamente, y más de una vez, el texto original que me pasó el ingeniero aeronáutico Almazán Acebo, y José Warleta Carrillo me ha ayudado a compilar emociones CIERVA, y creo, por esto, que merece la pena insertar ahora estas palabras del sabio Warleta a propósito de la forma de ser y de trabajar de nuestro hombre. (Ya ha reseñado cronológicamente en su libro las 2 conferencias Cierva anteriores, 1925-1930) Pues bien, en la página 268 dice:   “Aunque durante el resto de 1935 y los primeros años de 1936 el genio de la Cierva continuaría produciendo resultados interesantísimos, la prematura muerte del inventor (1936), haría que esta conferencia (1935), con sus sensacionales revelaciones marcasen para siempre su hora máxima ante el mundo.” … ¿Qué se puede añadir? …, ¿qué pueden añadir a estas palabras todas aquellas personas o instituciones, rezongonas o mudas, que arrinconan --mental y físicamente-- a nuestro genial La Cierva? …, ¿que es mucho decir? … Pues lo dijo (y escrito está, por aquello de que scripta manent) un Doctor en Ingeniería Aeronáutica, con una poderosa carrera profesional, de trascendencia internacional y, para colmo, el más meticuloso biógrafo de Juan de la Cierva y Codorníu. Por si esto fuera poco, deberían leer también al otro doctor en Ingeniería Aeronáutica y catedrático que fue de la Escuela, el ya citado repetidamente don Pedro Blanco Pedraza. Su soberbio artículo-ensayo (nadie lo cita, inexplicablemente, salvo Warleta), está localizable en Google; es de esos que, incluso a un inexperto como yo en esas complejas y complicadas ciencias y técnicas, le tira de espaldas ..., por lo que vas intuyendo. Da la impresión de que Juan de la Cierva viviera en continua duda sobre la operatividad definitiva de su exclusiva creación. [No olvidemos que Blanco Pedraza prestó sus conocimientos, y también por eso sus iniciales, para un acrónimo, que se reconoce, en la Historia de la Aeronáutica, como Libélula Viblandi, 1924, creada según la idea original de Federico Cantero Villamil, también, curiosamente, Ingeniero de Caminos, como lo fueron La Cierva o Torres Quevedo].   José Antonio Postigo Pascual (Texto tomado de mi libro: Juan de la Cierva y Codorníu, páginas 55 y 56)