Luz y calor son fenómenos relacionados, aunque sus efectos sobre nosotros puedan ser muy diferentes. Ambos son energía en tránsito, pero el principal efecto de la luz es provocar una reacción en nuestra retina que desemboca en la sensación visual, mientras que el calor fluye de un sistema a otro y, con frecuencia, lo asociamos a una diferencia de temperatura. La primera es una radiación electromagnética, como las microondas con las que calentamos los alimentos. La segunda también puede serlo, aunque no siempre. El nexo entre ambos conceptos, como en tantas ocasiones, vino… de las estrellas.