Al estar inmersos en el plano galáctico, no disponemos de la perspectiva necesaria o vista de pájaro para conocer el aspecto preciso de la Vía Láctea, así como tampoco es fácil determinar con exactitud su tamaño. Afortunadamente, con los datos disponibles de la misión europea Gaia y observando otras galaxias parecidas a la nuestra, podemos concretar con bastante detalle su forma y estimar de forma eficaz su tamaño.