Era el propio Borges quien recomendaba empezar una buena historia con un nacimiento, una muerte o un forastero que llega a una ciudad sin nombre. Y la muerte de Beatriz, en la primera línea, no sólo fija el tono sombrío del relato sino que refiere al lector a esa otra Beatriz, que Dante exaltó en su Comedia. Pero hay más.