Imagine poder corregir un error en el ADN como quien pasa el corrector automático de un texto. Ahora, piensa en aplicar ese mismo principio para tratar enfermedades, mejorar cultivos o estudiar cómo funciona la vida. Esa es la promesa de CRISPR, una técnica reciente que ha transformado la forma en que comprendemos y manipulamos el material genético.