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null ¿Por qué no me toca ‘el gordo’ de la lotería de Navidad?

Todos los años, cuando llega la Navidad jugamos con ilusión algún décimo de lotería a ver si nos toca ‘el gordo’. Pero, desafortunadamente, salvo para unos pocos, nunca nos toca. ¿Cuál es la probabilidad de que nos toque? Esto es sencillo, si solo jugamos un décimo y hay 100.000 números (desde el 0 hasta el 99.999), la probabilidad es de 1/100.000=0,00001.  Hace unos años (hasta 2010) ‘solo’ había 86.000 números con lo que era más probable que nos tocara. Incluso, en los años 80, los números disponibles eran 66.000.

Para animar al lector, comentaré que, según la teoría de la probabilidad, como ese suceso tiene probabilidad no nula, si repetimos el experimento, este suceso ocurrirá infinitas veces con probabilidad uno. De esta forma, si un mono (con vida infinita), pulsa las teclas de un ordenador al azar, al final escribirá ‘El Quijote’ infinitas veces. Es el mismo razonamiento por el que si lanzamos un dado muchas veces, al final saldrá un cinco tantas veces como queramos. Por lo tanto, si tenemos paciencia, jugamos todos los años y vivimos muchos años, al final nos tocará (de hecho, si seguimos jugando nos tocará muchas veces).

Entonces la pregunta oportuna es: ¿cuántos años deberemos jugar para que nos toque por primera vez? La respuesta también es sencilla, en promedio deberemos esperar 100.000 años. Si tenemos suerte nos tocará antes y si no, después. ¿Cuál es la probabilidad de que nos toque antes? 0,6321224. ¿Cuál es la probabilidad de que nos toque en los cien primeros años? 0,0009995052, es decir, le tocará aproximadamente a uno de cada 1.000.

 ¿Qué podemos hacer para que nos toque antes? La respuesta es muy sencilla, comprar más décimos. Por ejemplo, si compramos los 100.000 números nos toca seguro, pero para eso tenemos que gastarnos 20x100.000=2.000.000, es decir, dos millones de euros. Esto es lo que hacen algunas administraciones para asegurarse de que ‘el gordo’ caiga en ellas (jugar muchos números diferentes). Pero si ya tenemos dos millones de euros, ¿para qué vamos a jugar? A pesar de esto, animo a los lectores a colaborar con las participaciones de entidades sin ánimo de lucro (aunque sepamos que es muy difícil que nos toque).