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La idea generalizada es que los musgos son plantas de lugares húmedos y lluviosos, donde colonizan suelos, troncos, rocas y muros artificiales. Muy pocos apostarían por la posibilidad de que estos organismos vivan también en territorios desérticos. Sin embargo, los musgos, que son una de las plantas terrestres más antiguas, se encuentran en todo el mundo, desde las exuberantes selvas tropicales hasta los desiertos más áridos, pasando por las colinas azotadas por el viento y las bajas temperaturas de la Antártida.
Recientemente, una noticia ha aparecido en los periódicos españoles, se difundió una publicación en Journal of Bryology, en la que un grupo de botánicos de la Universidad de Murcia describen una nueva especie de musgo del desierto chileno de Atacama. Se trata de Pseudocrossidium atacamensis, una especie singular por sus adaptaciones a los climas áridos. Llegar a concluir que se trata de una especie desconocida para la ciencia, no es una cuestión fácil, los descubridores han llegado a ello tras revisar miles de muestras de especies que viven en zonas desérticas y testado su particular acervo genético en base a estudios comparados de su ADN.
Cerca de nuestro entorno, algunas zonas áridas de Murcia, Almería (Desierto de Tabernas) o Granada (Hoya de Baza) recogen numerosas especies que se pueden considerar propias de zonas desérticas. Todas presentan adaptaciones que les permiten retener el agua el tiempo necesario para activar la fotosíntesis y cerrar su ciclo de reproducción sexual. Dos tipos especiales de musgos crecen en los desiertos. Viven mucho tiempo (musgos perennes) o mueren jóvenes (musgos anuales). Los musgos de la familia Pottiaceae están especialmente adaptados a la vida en condiciones secas e inhóspitas. Muchos tienen estructuras especializadas que les permiten sobrevivir cuando escasea el agua, como las hojas abarquilladas con largas puntas peludas, que ayudan a transportar el agua hacia el centro de la planta. Algunos musgos se retuercen alrededor de su tallo para reducir la superficie expuesta al sol y conservar la humedad o poseen papilas que canalizan el agua por la superficie foliar.
Los musgos de los desiertos protegen el suelo contra la erosión, influyen en la cantidad de agua que circula por las capas superiores y benefician las posibilidades de supervivencia de las plántulas. Los musgos de suelos en climas desérticos están en todo el Planeta, pero su futuro dista mucho de estar asegurado. Es probable que desempeñen papeles cada vez más importantes a medida que las plantas vasculares disminuyan en climas que se prevén más cálidos, secos y variables.