Los resultados de un experimento que ha durado una década no han permitido a los científicos acercarse más a determinar el valor de «Big G», la constante que describe la fuerza gravitatoria entre los objetos. El experimento tenía como objetivo replicar una investigación publicada en 2013, pero arrojó una cifra que no coincidía con aquellos resultados ni con el valor que se considera la mejor estimación actual de G. El trabajo es «desgastante», afirma el físico Stephan Schlamminger, coautor del último estudio. Pero le motiva el reto. «Debe de ser posible que los humanos midamos este número».